Las ventas de música vuelven a crecer

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Son buenos días para la industria musical: las cifras más recientes de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés) hablan de un crecimiento global de 0,3% en las ventas de 2012…

 

 

 

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Son buenos días para la industria musical: las cifras más recientes de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés) hablan de un crecimiento global de 0,3% en las ventas de 2012.
 
 
Un crecimiento modesto, es cierto, pero por primera vez desde 1999 no es un descenso. Las ganancias del sector el año pasado superaron ligeramente los US$16 mil millones; en 1999 la industria registró beneficios económicos de casi US$30 mil millones.
 
Los ingresos digitales parecen ser el gran salvavidas de un sector que ha pasado la última década tratando de reconvertirse y persiguiendo a los usuarios por no adaptarse al modelo económico que han tratado de imponer las disqueras. Las cifras compiladas por la IFPI aseguran que este canal de comercialización (con modalidades como suscripción a servicios de streaming o descargas pagas) creció un 9% el año pasado y hoy representa el 34% de los ingresos globales de la industria; o sea que equivalen a US$5.600 millones.
 
La gran paradoja. “En el principio de la revolución digital era muy común decir que esta sería la perdición para la música. La realidad es que está salvando al sector. Creo absolutamente que esto marca el principio de una historia de crecimiento. La industria tiene todas las razones para sentirse optimista de cara al futuro”, le dijo a Reuters el presidente de Sony Music Entertainment, uno de los tres conglomerados más grandes en el mundo de la música.
 
Otro de los factores que está ayudando al sector es la popularización y expansión de plataformas como Spotify (que ya cuenta con más de cinco millones de suscriptores que pagan) o Deezer (con tres millones de usuarios pagos). La IFPI asegura que para 2011 la mayoría de los servicios que ofrecen música en línea legalmente se encontraba disponible en 23 países. Hoy han incursionado en más de 100 territorios.
 
Las buenas noticias del sector, tristemente, no han aminorado la presión que la industria ejerce sobre los órganos legislativos y los proveedores de internet (ISP por sus siglas en inglés) para diseñar una serie de estrategias que, en el nombre de la protección al derecho de autor, pueden terminar por violar derechos fundamentales como la libertad de expresión y la privacidad en todo el mundo.
 
El lunes el sitio web de la revista Wired aseguró que AT&T, Cablevision Systems, Comcast, Time Warner Cable y Verizon (algunos de los proveedores de internet más importantes de Estados Unidos) están comenzando a implementar un sistema que no permitirá que sus usuarios hagan uso de sistemas de transmisión de información como P2P (una comunicación directa entre dos computadores muy usada por sitios de descarga de material como Napster o Kazaa, por ejemplo).
 
Esto sienta un mal precedente, no sólo por el tamaño de las compañías que están dispuestas a implementar el filtro, sino porque una vez abierta esta puerta resulta más fácil comenzar a monitorear y prohibir otras formas de comunicación.
 
Estos hechos se enmarcan en una batalla más amplia para atajar una conducta que es ilegal en muchos países, pero cuya persecución atrae demasiados riesgos para la creación cultural y la disidencia, dos cosas que definitivamente no es bueno dejar en manos de compañías de telecomunicaciones.
 
Para personas como Simon Klose, cineasta y director de un reciente documental acerca de The Pirate Bay (uno de los sitios de descarga de material más popular de la red) la existencia de estos servicios considerados ilegales aceleró el crecimiento de una economía digital que, a la vez que permite compartir información, también deja espacio para que una industria tenga ganancias de varios miles de millones de dólares. La palabra clave es coexistencia y las cifras del informe de la IFPI podrían comenzar a demostrar que no es descabellado pensar en esto.
 
En palabras simples, la piratería podría ser concebida como un problema de servicio al cliente, o al menos así lo piensa Gabe Newell, presidente del emporio de videojuegos Steam/Valve, quien en declaraciones pasadas dijo esto: “Si un pirata ofrece un producto en donde sea, a cualquier hora, que puede ser comprado desde la comodidad de su computador mientras que el proveedor legal dice que éste sólo llegará a su país después de tres meses del estreno en Estados Unidos, tendrá limitaciones de uso dependiendo de la región del planeta en donde viva el usuario y sólo podrá ser comprado en una tienda con columnas y ladrillos, entonces el servicio del pirata es más valioso”.
 
Algo similar opina Raegan MacDonald, analista de la organización Access, centrada en defender la libertad de expresión. “Lo que muestran los datos es que la infracción de los derechos de autor en línea se da en buena parte por la falta de disponibilidad del contenido (o por su alto precio). Criminalizar a grandes porciones de la población, de hecho, hace poco para combatir este fenómeno, que resulta mejor manejado mediante la invención de novedosos enfoques que hagan que el material que la gente busca en la red sea más accesible”.
 
Los buenos resultados de la industria musical son una gran noticia para todos. Las cifras, por fin, podrían comenzar a demostrar que el entorno digital es capaz de soportar tanto una economía clásica como una del compartir.
 
sander con toda
 

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